Nacional, Sunday 19 de May de 2019

La banda desbaratada ayer estaba integrada por 26 personas, quienes se apropiaban del dinero y los mantenían hacinados. Ocurrió en La Matanza

 

Una banda sospechada de obligar a fieles evangélicos a vender sus viviendas, vivir hacinados y trabajar esclavizados en una panificadora del partido bonaerense de La Matanza fue desarticulada y 26 personas quedaron detenidas. Los sospechados de liderar y formar parte de la organización son 13 hombres y 13 mujeres mayores de edad, quienes fueron apresados durante más de 10 allanamientos en los que además se secuestraron 40 mil dólares y más de 1 millón de pesos.

Entre los detenidos se encuentra la presunta líder de la iglesia evangélica, conocida como "Tía Eva" y su segunda, llamada "La Jefa" que, según las fuentes, mediante diferentes acciones de manipulación obligaban a sus fieles a vender sus viviendas para irse a vivir hacinados en una especie de conventillo y les exigían trabajar en una panificadora sin ningún tipo de remuneración. Para los investigadores, los acusados también forzaba a los hijos de sus seguidores a dejar la escuela y salir a vender los productos elaborados en ese establecimiento, y cuyos líderes, que llevaban adelante una vida ostentosa, contaban entre sus propiedades con una chacra en un club de campo y varios establecimientos rurales.

La investigación comenzó en diciembre pasado, luego de una denuncia radicada por una joven de 24 años y, según ella, cuando era adolescente y vivía en la localidad de González Catán con sus padres, estos fueron captados por miembros de un templo evangélico conocido como "Filadelfia", con asiento en San Justo. La joven contó que sus progenitores comenzaron a involucrarse cada vez más en el ámbito religioso y cambiaron abruptamente su modo de vida, hasta que los líderes de esta iglesia, bajo manipulaciones psicológicas y órdenes de Dios, los convencieron de vender su propiedad y entregarles el dinero.

Luego sus padres se mudaron junto con otros miembros de la congregación a una especie de conventillo, donde no podían tener contacto con el resto de sus familiares o amigos y también los habrían obligado a efectuar trabajos en una panificadora propiedad de la iglesia, cuyos productos los vendían en diferentes esquinas de San Justo los hijos de los fieles, a quienes no les permitían ir a la escuela.

También la joven denunció que los niños que se negaban a comercializar lo fabricado, o aquella personas que desobedecían órdenes o no aceptaran casarse con las personas que los líderes eligieran "según lo dispuesto por origen divino" -aseguraban- eras trasladados forzosamente a campos en el interior de la provincia donde debían participar de "seminarios bíblicos".

Tras la denuncia, se determinó que los cabecillas de este grupo se quedaban con la totalidad de las ganancias de lo producido en la panificadora, que llevaban adelante un vida lujosa, que maltrataban física y psicológicamente a los fieles y que les daban un mínimo de alimentos para subsistir. También comprobaron que el templo es un edificio de cuatro pisos ubicado en San Justo, donde vivían los líderes, y que en otro inmueble tipo conventillo, residían los feligreses, a quienes forzaban a llevar a cabo tareas de mantenimiento, albañilería y limpieza en el lugar.