Nacional, Monday 4 de June de 2012

“Arroz con leche me quiero casar con una Señorita de San Nicolás, que sepa tejer, que sepa bordar, q sepa abrir la puerta para ir a jugar”

Esta bella canción infantil refleja el rol otorgado socialmente por muchas décadas a la mujer. Ellas, ama de casa que lograba su felicidad y realización personal, cuando su familia lo era. Las cuales esperaban el retorno de sus maridos, tras largas jornadas laborales, con la comida caliente y en la mesa, los niños bañados, arreglados y la casa brillante. Pero se habían olvidado de lo mas importante, Ellas mismas, sus sueños, anhelos y proyectos se postergaban por los de la familia; recluyéndolas a la simple vida hogareña.

Esto no es malo o nocivo, mientras que la elección dependa de cada ser, pero en la mayoría de los casos se debía a un mandato social de lo que se debe y como se debe ser.

En estas últimas décadas, el rol de la mujer ha ido variando. La creación de las pastillas anticonceptivas marcaron un hito debido a que nos permitieron decidir cuando y con quién deseasen ser madres. A esto se le sumaron varias crisis económicas y la oportunidad laboral también para mujeres. Así fue como las mujeres decidieron salir a la calle a buscar un empleo.

Y nada mal les fue, lograron reconocimiento social y muchas veces cargos superiores a los de sus maridos. Esta situación conlleva en la mayoría de los casos a crisis en la pareja. Pero la crisis no solo debe verse como algo negativo, sino como una nueva oportunidad para crecer, aprender y salir fortalecidos.

Esta crisis implicó una redistribución interna en las tareas, donde dejaron de existir las tareas netamente femeninas y las masculinas en la pareja. Notoriamente no en todos los casos es bien tolerado en la pareja los éxitos femeninos, ya que muchos hombres se sientes descalificados y reducidos ante el éxito de sus parejas. Sin tomar en cuenta siquiera que en el presente muchas mujeres son cabeza y sostén económico de sus propios hogares.

Muchos hombres se preguntan y buscan aún en la actualidad a aquellas señoritas de San Nicolás. El hecho es que ellas no han desaparecido, solamente modificaron su rol social por uno en el cual se sienten mayormente satisfechas, sin dejar de lado el hechos de ser madres, amigas, bellas, alegres, inteligentes, etc.

Así como las mujeres hemos sido capaces de lograr realizar todo tipo de tareas, es hora de que ellos también acepten plenamente que las tareas dentro y fuera del hogar son compartidas. Ellos también pueden hacerlo, solo es cuestión de costumbre!!!!

 

LicMaira Denise Torres MP N 356. Psicologa, Especialista en Sexóloga Clínica. Universidad Favaloro.

Consultas: mairadenise3@hotmail.com